Hace unas semanas visité en un blog que me ha hecho reflexionar mucho sobre ésta mi nueva entrada.
Hablaba de lo rápido que pasa la vida. Cómo va pasando, rauda y veloz, sin darnos apenas tiempo a tomar decisiones que van encarrilando nuestra vida y de repente ya somos mayores, muy mayores, y echamos la vista atrás y no paramos de reprocharnos cosas, decisiones que con el paso del tiempo damos por erróneas.
Cuando somos pequeños nuestros padres no paran de tomar decisiones por nosotros, nos van formando, van creando la persona que seremos... Nos van mostrando que la toma de decisiones es algo importante porque para llegar a ser lo que queremos ser necesitaremos tomar muchas.
Sin embargo, nos engañan un poco. Nos dejan vivir y crecer pensando que podemos ser lo que queramos, podemos ser astronautas, superhéroes o princesas. Y de pronto, llega el momento de la verdad, el momento de orientar nuestra vida profesional... ¿Qué carrera hay que estudiar para ser princesa? Vale, hay que cambiar de futuro.
Elegimos lo que creemos que es más afín con nosotros, con lo que conseguiremos ser "alguien", cubrir nuestras metas y sentirnos bien con nosotros mismos. Y cuando acabas, ¿qué?
Llegas al mundo "real", el mundo del trabajo. Y de repente te das cuenta de que no puedes ir directamente arriba en la pirámide del trabajo sino que empiezas por un puesto humilde. Al principio con grandes aspiraciones pero poco a poco va pasando el tiempo y te acomodas. Y entonces... cuando llegas a mayor y echas la vista atrás te preguntas ¿por qué? ¿por qué me conformé con eso si no era con lo que soñaba? ¿por qué no luché y me esforcé un poco más?
Y en la vida personal... eliges a tus amigos, a tu pareja y crees que eso es todo lo que tienes que hacer. Pero, ¿es sólo eso? ¿Por qué a veces permitimos que las relaciones se enfríen, se distancien, se olviden? ¿Por qué permitimos que nuestra relación en pareja llegue a la costumbre y monotonía? ¿Cómo se evita?
Ésta es la gran pregunta. Porque yo no quiero llegar a ese punto. Ahora mismo me parece que estoy lejos de ese punto pero... ¿y si llega sin que me dé cuenta de ello?
Siempre he querido estabilidad en mi vida y ahora que la tengo no quiero que se convierta en monotonía porque creo que eso al final nos lleva a errores, y lo peor de todo, al dolor y la tristeza.
Así que no paro de pensar cómo hacer para que cuando me jubile y empiece a mirar atrás no arrepentirme de nada, no sufrir por lo que no fue y podía haber sido, no estar sumida en la costumbre y monotonía y no saber cómo salir de ella.
Porque sí, efectivamente es algo que me pilla lejos (no he empezado casi a trabajar como para pensar ne la jubilación) pero si no voy tomando medidas llegará ese momento y saldrá todo al revés...