Llevo intentando escribir en el blog desde hace más de un mes. Cuando escribí la última vez tenía la intención de seguir haciéndolo a diario, o casi a diario, pero no me resultaba posible cumplir con esa intención. Todos los días me he sentado delante del ordenador y todos los días he hecho el intento pero no podía. Las palabras, las letras, se agolpaban en mi cabeza en tanta cantidad que no le permitían a mis dedos teclearlas.
Sí, he pasado una temporada muy mala. ¿Qué digo he pasado? ESTOY PASANDO. Porque esto aún no ha acabado, porque todo ha cambiado y tardará en estar como siempre y porque mi cuerpo no lo supera, mi mente no le deja.
Yo que llevaba ya unos meses diciendo que todo estaba bien, que por fin había logrado la estabilidad que llevaba pidiendo toda mi vida, que estaba bien con mi familia; que tenía novio, y no un novio cualquiera sino el mejor, que me apoya siempre, me da todo el cariño que puede y más, que me cuida, que no me da disgustos y con el que había comenzado una vida juntos, conviviendo y todo y seguía yendo bien; la carrera estaba a punto de terminarla y la tenía encauzada, bien encauzada y tenía muchos ánimos. Todo estaba bien. Y de repente todo se torció.
Mi madre tomó una decisión, la peor decisión del mundo. No la culpo, son cosas que pasan y nadie puede luchar solo contra una depresión. Y yo en cierto modo la dejé sola, porque no era consciente del poder de esa depresión y por querer avanzar con mi vida. Y ahora....
Ahora vivo separada de él, ya no duermo con él todas las noches, no siento sus abrazos ni sus besos todos los días, no tengo momentos de estar en silencio sin hacer nada, disfrutando únicamente del placer de su compañía. ¿Por qué me cuesta tanto esa distancia? Es lo que tenía al año pasado... ¿por qué entonces me resulta tan difícil? Y eso que sólo estoy dos días a la semana sin verle, pero esos dos días se me hacen eternos, no tengo ganas de nada y me cuesta casi hasta sonreír. Quizás porque es algo que no he decidido yo sino las circunstancias pero se me hace muy cuesta arriba.
Además, no consigo quitarme el miedo. El miedo de irme a trabajar y volver a casa, miedo al despertar cuando me he dormido, miedo a lo que pueda encontrarme. Angustia porque no toma buenas elecciones, el amor la hace equivocarse y a mi me da miedo que una equivocación la vuelva a tentar.
Y ya lo último... los exámenes fueron un desastre. Y encima ahora no tengo ganas ni fuerzas para afrontar lo que queda. No soy capaz de sentarme a estudiar, de retomar el proyecto, de hacer prácticas... No tengo fuerzas. Estoy cansada física y psicológicamente. Pensaba que se iba a arreglar con un par de semanas de descanso pero no se arregla. Llevo casi un mes y no lo consigo. Y encima me culpo y me machaco y esto hace que en lugar de recuperarme me voy cansando más y más. Y al final, como siempre, acabo llorando. Y lo tiene que aguantar él, el pilar de mi vida. Él, que lleva unos meses aguantando mis lloros. Pero no puedo evitarlo, con él bajo la guardia y sale todo lo que llevo dentro. Ese NO PUEDO MÁS que no hace más retumbar en mi cabeza.
Y no sé qué hacer.
Cómo afrontar todo esto.
Cómo salir de este pozo sin fondo.
Cómo encontrar el empujón que necesito.
Cómo conseguir avanzar con mi vida.
Si alguien tiene alguna solución que no dude en decírmela :D