lunes, 31 de enero de 2011

Un añito más

Y otro año más ha pasado, el 28 de enero ya es pasado, esta vez he cumplido 27 años y de nuevo no me ha acabado de gustar del todo el día.

Nunca me gustó mi cumpleaños, nunca me gustó cumplir años, hacerme más mayor de lo que quería, siempre la mayor de la clase. Nunca me gustó tener que sonreír a cualquiera que te felicitara, muchas veces personas que ni te van ni te vienen y que no echarías en falta que no lo hicieran.

Pero mi último cumpleaños fue diferente. No me importó cumplir años, el día fue genial y todo porque por primera vez el día de mi cumpleaños me sentía llena plenamente. Tenía los amigos que quería, los justos pero no quería más. Tenía a mi familia a mi lado, mi hermana y mi madre, dos personas muy importantes en mi vida y que pensaba que pasara lo que pasara siempre estarían ahí. Y sobre todo estaba David, la persona más especial de mi vida, el que hace que cada día a su lado sea especial por los pequeños detalles que a veces ni se da cuenta que tiene.

Sin embargo este año mi cumpleaños ha vuelto a ser gris. Y no ha sido por hacerme mayor, no ha sido porque me faltara nadie, no ha sido por los regalos, no ha sido porque faltara el dulce, no ha sido porque no pasara el día con la gente que me importa. Fue porque CASI me falta alguien, porque ella no pudo estar en la celebración completa, porque no pudo tomar un pastelito, ni siquiera un mísero bombón, porque no estaba en casa, porque no me quitaba de la cabeza que podía haber sido un cumpleaños horrible, un cumpleaños totalmente negro.



Pese a todo quiero dar las gracias, dar las gracias por la gente que estuvo a mi lado, por la gente que me felicitó (especialmente a Sweety, de verdad pensé que no te acordarías xD), por todas esas personas que en menor o mayor medida habéis ayudado a que este cumpleaños fuera más gris claro que oscuro.

Y a ti mamá... ya te he dicho que no me importa que no haya habido regalo porque el mejor regalo que he tenido este año es que estuvieras ahí para felicitarme, tirarme de las orejas (eres la única a la que se lo he permitido) y darme un beso.

miércoles, 26 de enero de 2011

La vida

La vida... Cuántas veces habré pensado y dado vueltas sobre esta palabra tan corta, tan simple y que dice tanto.

La vida es lo más largo que tenemos, más duración, más importante... Unas veces nos trae cosas buenas y otras muchas cosas malas. Es en estos momentos, cuando nos traen cosas malas cuando pensamos que no merece la pena.

Sin embargo, éste es sólo un pensamiento fugaz porque al final nos damos cuenta que LA VIDA, con sus cosas buenas y malas, merece la pena porque es lo único que nos mueve y que nos ayuda a disfrutar del resto de cosas que sentimos que merece la pena.

Pero... ¿qué le hace a una persona querer acabar con su vida? ¿Cuántas cosas le han tenido que suceder para intentarlo? ¿Hasta dónde una persona fuerte puede soportar? ¿Cómo alguien puede llegar al punto de pensar que todos sus problemas se solucionarían quitándose la vida? ¿Cómo alguien que piensa que sus hijas son lo mejor del mundo, lo que le hace seguir adelante, intenta quitarse de en medio y dejarlas solas por la vida? Solas, sin ese gran apoyo, ése apoyo maternal, ése que siempre pensamos que nunca nos faltará. ¿POR QUÉ NO PIDE AYUDA?

Sé que he tenido este blog muy abandonado y que os sorprenda esta nueva entrada. Estos días han sido MUY DUROS. Se me han venido muchas cosas encima y he estado a punto de hundirme totalmente.

Mamá, te quiero. Te quiero muchísimo, eres un gran pilar de mi vida y no podría seguir adelante sin ti, al menos no de momento. Necesito que estés ahí en los momentos importantes, que estés ahí el día que acabe la carrera, que estés ahí cuando consiga mi primer trabajo de verdad, que estés ahí el día que me case, que estés ahí para ayudarme y aconsejarme con mis futuros hijos.... NECESITO que estés ahí SIEMPRE. Sé que eso quizás no sea posible así que por lo menos te pido que estés ahí cuanto puedas y que no vuelvas a intentar irte, que no dependa de ti el que te vayas o no ¿vale?